09/09/09
El fin de la licenciatura en la actualidad no significa, en absoluto, la conclusión de la época universitaria. La competida realidad, el apoderamiento del trabajo mal pagado por parte de las empresas privadas y la venta de plazas en la administración pública, nos abren la posibilidad, en parte obligada, de seguir estudiando de tiempo completo como inversión a corto y largo plazo.
El “vivir de las becas” formaba parte del imaginario colectivo de los jóvenes como una posibilidad tangible y relajante de poder continuar con el enriquecimiento intelectual viviendo una vida modesta y, lo que es más importante, alcanzando la tan anhelada independencia. Las becas de posgrado significan esa alternativa ante el oscuro mercado laboral. Representan un camino viable que no conduce hacia la venta de almas, también conocida en el sector público como corrupción, y en el privado como lógica empresarial.
El Consejo Nacional de Ciencia Tecnología (CONACYT) es un órgano descentralizado de la Administración Pública Federal encargado de estimular la investigación en el campo científico-tecnológico. Dentro de sus programas más importantes está el apoyo a estudiantes de posgrado tanto en México, como en el extranjero, a través de becas, y a cambio del compromiso del interesado de dedicarse a sus estudios de tiempo completo.
Hace unos días CONACYT decidió reducir los estímulos a estudiantes de posgrado como parte del plan de contingencia ante la crisis económica. A simple vista pareciera ser un problema de poca importancia. Sin embargo, cuando los factores se conjugan la situación se agudiza. La realidad laboral actual, no sólo en nuestro país, sino en el mundo, empeora mientras aumenta la pobreza. La crisis mundial ha provocado la tasa de desempleo más alta de los últimos 14 años. Las empresas privadas no abren contrataciones, el sector público aplica políticas de austeridad. Aunque los estudiantes quisiéramos vender nuestras almas al diablo, concretar el pacto resulta imposible.
El resultado de un ejercicio racional de meditación sugeriría que un gobierno con un plan de acción adecuado aumentaría el estímulo a la Ciencia y la Tecnología, la educación, y sobre todo, a los jóvenes, quienes son el sustento económico del país. La propuesta en México ha sido la contraria. Reducción al presupuesto destinado a educación superior en sus diferentes sectores, lo cual significa una menor formación de ciudadanía competente.
Parece absurdo, pero no lo es. Los jóvenes que buscan desesperadamente un trabajo comienzan a estar dispuestos a aceptar cualquier oferta, a sabiendas de que ante su negativa, otros muchos estarán dispuestos a tomar el trabajo. Mano de obra barata, intelecto abaratado, y un sin fin de intereses particulares enriqueciéndose de la situación. Intereses privados aliados a aquel que diseña este plan tan perfecto, intereses de hombres y mujeres cuyos nombres veremos en unos años como lo hombres o mujeres más ricos del mundo.
Tuesday, September 8, 2009
Tuesday, June 9, 2009
Una Experiencia DFctuosa
10 de Junio 2009
Hace tres semanas, por motivos circunstanciales, tuve que tomar la aventurada decisión de obtener mi primer documento como persona adulta. Aquel que piensa que es la credencial de elector “IFE”, está equivocado. El primer y verdadero paso a la adultez es la obtención de la Cédula de Identificación Fiscal, conocido por todos como Cédula del RFC. Como en nuestro país “transición democrática” es sinónimo de “trámites con cita”, yo, una “ciudadana modelo”, hice mi cita como era debido, con la facilidad, de que las citas ahora se hacen por internet. Para mi sorpresa me fecharon el día del trámite tres semanas después de lo que yo lo solicité, en este país no parecen estar muy entusiasmados por que uno pague impuestos. Hablé unos días antes para cerciorarme de que la documentación que llevaba era la correcta, y llegué puntual 2:30 a mi cita en un módulo de atención del SAT ubicado al centro-poniente de nuestra querida ciudad.
A la entrada, una señora con cara de amargura recibe mis papeles. Para mi “no sorpresa” me falta un documento, que por supuesto, no me habían pedido. “No señorita, sin el CURP no puede tramitar su alta”. Bendita sea nuestra “transición democrática” que también nos brinda la posibilidad de adquirir el CURP por internet. Tardé unos minutos en encontrar un café-internet donde imprimir mi documento y regresé a los diez minutos pasada mi cita. Para mi “si sorpresa” la señora de la entrada recordó repentinamente que ya no necesitaba mi CURP, pero que en ese módulo eran muy puntuales con las citas y después de diez minutos pasada la hora ya no recibían a nadie. Fue noble, sin embargo. Se apiadó de mi situación: “lo máximo que puedo hacer por usted es respetarle su cita el lunes a las 8:30 de la mañana”. Acepté. No estaba en buena posición para empezar negociaciones. Hay pocas reglas en este país, pero la señora de la entrada es la reina de nuestro destino.
Volví el lunes. Llegue a las 8:10, no me fuera a faltar otro papel. El módulo aún no abría, pero en la entrada ya había una señorita formada tomando café. Su cara pareció predecir lo que le pasaría media hora más tarde, no tenía cita y no la atendieron. Yo estaba segunda en la fila cuando llegó una señora (nunca faltan las listillas en las fiestas) que se puso delante de mí. Sin poder decir nada quedé formada en tercer lugar, lo cual significó que fue atendida media hora más tarde de lo que me hubiera correspondido. 8:30 en punto, se abren las puertas y nos espera mi amiga la de la cara de amargura con una no sonrisa muy marcada. Mis papeles estaban en orden, pero tuve que esperar a que llamaran mi turno. Mientras espero, me distraigo con una televisión de los años setenta colocada a la mitad del cuarto. En “Primero Noticias” anuncian el parentesco de la dueña de la guardería de Hermosillo con Margarita Zavala, lo ofendidos que estamos los mexicanos por la reacción de los salvadoreños antes, durante y después del partido, “no entendemos esta situación, El Salvador siempre ha sido nuestro país hermano” y para terminar dos conocidos artistas de televisa anuncian, y apoyan las “tres grandes propuestas” del Partido Verde Ecologista de México.
Me llaman a la ventanilla número tres. A la señora de alado le rechazan el trámite porque como comprobante de domicilio llevó el recibo del predial 2009. “Tiene que ser un documento reciente señora, el predial es de enero”. Muy ofendida, y ya caminando a la salida la señora contesta, “pero si el predial sólo lo dan una vez al año”…
Me terminan de dar de alta. Ya soy toda una persona física que cobra honorarios asimilados al salario. De una vez, voy a la imprenta de alado y pido que me hagan una tira de recibos de honorarios. Claro, no tengo Cédula de Identificación Fiscal porque me dieron de alta en el régimen que yo no había pedido. Regreso para arreglar el problema y mi amiga, la de la entrada, me detiene. “Señorita sin cita no puede pasar”. “Pero acabo de estar aquí hace cinco minutos, se equivocaron en mi papel, necesito que me cambien algo rapidísimo”. “Aquí sin cita no se atiende a nadie, va a tener que hacer una cita por internet”…
Hace tres semanas, por motivos circunstanciales, tuve que tomar la aventurada decisión de obtener mi primer documento como persona adulta. Aquel que piensa que es la credencial de elector “IFE”, está equivocado. El primer y verdadero paso a la adultez es la obtención de la Cédula de Identificación Fiscal, conocido por todos como Cédula del RFC. Como en nuestro país “transición democrática” es sinónimo de “trámites con cita”, yo, una “ciudadana modelo”, hice mi cita como era debido, con la facilidad, de que las citas ahora se hacen por internet. Para mi sorpresa me fecharon el día del trámite tres semanas después de lo que yo lo solicité, en este país no parecen estar muy entusiasmados por que uno pague impuestos. Hablé unos días antes para cerciorarme de que la documentación que llevaba era la correcta, y llegué puntual 2:30 a mi cita en un módulo de atención del SAT ubicado al centro-poniente de nuestra querida ciudad.
A la entrada, una señora con cara de amargura recibe mis papeles. Para mi “no sorpresa” me falta un documento, que por supuesto, no me habían pedido. “No señorita, sin el CURP no puede tramitar su alta”. Bendita sea nuestra “transición democrática” que también nos brinda la posibilidad de adquirir el CURP por internet. Tardé unos minutos en encontrar un café-internet donde imprimir mi documento y regresé a los diez minutos pasada mi cita. Para mi “si sorpresa” la señora de la entrada recordó repentinamente que ya no necesitaba mi CURP, pero que en ese módulo eran muy puntuales con las citas y después de diez minutos pasada la hora ya no recibían a nadie. Fue noble, sin embargo. Se apiadó de mi situación: “lo máximo que puedo hacer por usted es respetarle su cita el lunes a las 8:30 de la mañana”. Acepté. No estaba en buena posición para empezar negociaciones. Hay pocas reglas en este país, pero la señora de la entrada es la reina de nuestro destino.
Volví el lunes. Llegue a las 8:10, no me fuera a faltar otro papel. El módulo aún no abría, pero en la entrada ya había una señorita formada tomando café. Su cara pareció predecir lo que le pasaría media hora más tarde, no tenía cita y no la atendieron. Yo estaba segunda en la fila cuando llegó una señora (nunca faltan las listillas en las fiestas) que se puso delante de mí. Sin poder decir nada quedé formada en tercer lugar, lo cual significó que fue atendida media hora más tarde de lo que me hubiera correspondido. 8:30 en punto, se abren las puertas y nos espera mi amiga la de la cara de amargura con una no sonrisa muy marcada. Mis papeles estaban en orden, pero tuve que esperar a que llamaran mi turno. Mientras espero, me distraigo con una televisión de los años setenta colocada a la mitad del cuarto. En “Primero Noticias” anuncian el parentesco de la dueña de la guardería de Hermosillo con Margarita Zavala, lo ofendidos que estamos los mexicanos por la reacción de los salvadoreños antes, durante y después del partido, “no entendemos esta situación, El Salvador siempre ha sido nuestro país hermano” y para terminar dos conocidos artistas de televisa anuncian, y apoyan las “tres grandes propuestas” del Partido Verde Ecologista de México.
Me llaman a la ventanilla número tres. A la señora de alado le rechazan el trámite porque como comprobante de domicilio llevó el recibo del predial 2009. “Tiene que ser un documento reciente señora, el predial es de enero”. Muy ofendida, y ya caminando a la salida la señora contesta, “pero si el predial sólo lo dan una vez al año”…
Me terminan de dar de alta. Ya soy toda una persona física que cobra honorarios asimilados al salario. De una vez, voy a la imprenta de alado y pido que me hagan una tira de recibos de honorarios. Claro, no tengo Cédula de Identificación Fiscal porque me dieron de alta en el régimen que yo no había pedido. Regreso para arreglar el problema y mi amiga, la de la entrada, me detiene. “Señorita sin cita no puede pasar”. “Pero acabo de estar aquí hace cinco minutos, se equivocaron en mi papel, necesito que me cambien algo rapidísimo”. “Aquí sin cita no se atiende a nadie, va a tener que hacer una cita por internet”…
Subscribe to:
Comments (Atom)